Miguel Núñez, un heroi del nostre temps
El llegat patern i el passat | La postguerra | La presó | La tortura | La vida clandestina | La paraula | El sentit de la política | La capacitat crítica | La lluita parlamentària | La solidaritat | La mort | La memòria col·lectiva
La utopía que siempre me animó: lograr un mundo en el que para todos haya pan y rosas
(Miguel Núñez, La revolución y el deseo, Ediciones Península, Barcelona, 2002)
Miguel Núñez es descrivia ell mateix com el “vell cocodril”:
Pues nací en el año 20 y tuve la suerte de vivir los años de la República y de la guerra civil, y también la suerte –por qué no decirlo— de vivir los años de la lucha contra la dictadura.
(Intervenció en unes jornades sobre el maquis a Santa Cruz de Moya, al setembre del 2002).
Miguel Núñez fue un héroe de nuestro tiempo, forjado en las excepcionales circunstancias de la guerra civil y la larga dictadura franquista […], uno de los constructores de la razón democrática a lo largo de casi cuarenta años de dictadura […], un punto de referencia para los jóvenes que nos movíamos en la clandestinidad, fuéramos o no fuéramos comunistas.
(Manuel Vázquez Montalbán, al pròleg de La revolución y el deseo).
Nunca he conocido a nadie que explicara sus cosas a la juventud con tanto encanto fascinador. El viejo cocodrilo se relacionaba sentimentalmente con los jóvenes que nunca consideraron que hablaba el abuelo Cebolleta sino el relator de una memoria democrática exenta de oropeles, ayuna de picardías. Incluso el aparente paternalismo de Miguel concitaba la mayor simpatía y afecto
(Josep Lluís López Bulla, Miguel Núñez, el viejo cocodrilo. La insignia, 19 de novembre del 2008).
Nuñez no es solo un personaje brillante. Es un valor humano fuera de serie, al que habéis visto, señores del Consejo, sereno sin altanería, íntegro sin jactancia, defender con honestidad y brillantez unas posiciones políticas, reivindicar una responsabilidad para sí fácilmente eludible y mantener una trayectoria con firmeza y decisión
(De la intervenció final de l'advocat Josep Solé Barberà, el 29 de desembre del 1958, al consell de guerra contra Miguel Núñez, citada a l’opuscle Los comunistas ante los consejos de guerra, editat pel PSUC l’any 1959).
Miguel Núñez ens va fascinar. Era un personatge de llegenda, encara que nosaltres no haguéssim sentit parlar d’ell fins aquel moment [1956]. Ens fascinava perquè era un dirigent clandestí i també perquè ho era amb tota naturalitat. Teníem la sensació d’estar parlant amb un mite, però un mite que ens oferia compartir aquesta condició amb nosaltres, estudiants sense experiència i cridats per ell a assumir un paper actiu en la lluita final contra el franquisme. Aquell heroi senzill i assequible ens obria una porta que ens semblava immensament llunyana i posava al nostre abast la possibilitat de ser protagonistes reals d’un gran moviment col·lectiu
(Jordi Solé Tura, Una història optimista, Edicions 62, Barcelona, 1999).
Que Miguel era un socarrón lo demuestra la siguiente anécdota. Volvíamos a Barcelona de un conflictivo encuentro (primavera de 1976) del Comité Ejecutivo del PSUC que trató del caso del camarada Ignasi Bruguera (Isidor Boix). Volvíamos en el coche de Isidor por la carretera de la montaña de Sant Cugat a Barcelona. Saltor [nom de guerra de Núñez] pidió, cuando estábamos allí arriba, que parase el coche para ver Barcelona. Nos pone los brazos sobre los hombros y dice: “Hay que ver lo grande que es Barcelona y los pocos que somos”. O sea, la desmitificación del partido de masas que decíamos que éramos. El viejo cocodrilo tenía esas salidas. Que en aquella ocasión era una ambigua manera de indicar la equivocación de aquella reunión que decidió separar de la dirección del partido al mismo Isidor. Unas salidas que no cuadraban mucho que digamos con la severa y solemne gravedad, ni con la exageración voluntariosa de los dirigentes comunistas de la época
(Josep Lluís López Bulla, Miguel Núñez, el viejo cocodrilo. La insignia, 19 de novembre del 2008).
Querido Miguel: hace ya un mes y un día que nos has dejado y no acabo de acostumbrarme a la idea de vivir sin ti cerca... aunque todos los días de mi vida me pongo un pijamita precioso que lleva tu nombre. Necesito: tus palabras, siempre tan llenas de sentido común, tu expresión "mis amores", dedicadas a mi Jean y a mí, tu amor incondicional, tu sentido de la solidaridad, tu capacidad para ver más allá de tus narices, tu flexibilidad, tu sentido del futuro, tu honestidad, tu encanto personal, tu madrileñísima forma de ser catalán, tu forma de no hacer ruido pero estar siempre donde hacías falta... Miguel, cada día te echo más en falta y me siento más orgullosa de ti y de ser, a día de hoy, amiga de Elena, tu mujer con mayúsculas. ¿Sabes? Cada día pienso que está más cerca el día de volver a verte y esto me hace muy feliz
(Regina Farré. http://miguel-n.blogspot.com/)
Jordi Pujol, Xavier Folch, Manuel Vázquez Montalbán i Miguel Núñez. Vídeo de presentació de La revolución y el deseo: http://www.youtube.com/watch?v=ZMTv9n8uMpo
El llegat patern i el passat.
Carta de Miguel Núñez pare al seu fill, quan tenia 10 anys:
Juicio, cordura, templanza, buena educación y prudencia, y no cojas el cubierto como si fuese un azadón”
(Miguel Núñez, La revolución y el deseo).
El pasado nunca es un refugio confortable al cual sea posible regresar. Pero también es cierto que nadie se adentra en el futuro olvidándose de dónde viene.
(Miguel Núñez, La revolución y el deseo).
La postguerra
Versos de Rafael Alberti, del poema Tiempos de condenas, escrit després de la victòria franquista a la guerra civil:
Tiempos tristes, feroces,
de condenas a muerte,
de prolongadas sombras en aullidos y llantos.
No se puede dormir y si se duerme
el sueño es una cárcel clavados los cerrojos.
Tiempos en que el amor pena sobresaltado,
roto por las llamadas urgentes a la lucha,
en que pueden sacarlo a la fuerza del lecho
para ser fusilado una lívida aurora.
Tiempos malditos de diarias súplicas,
de noches angustiadas en espera del día,
de ese negro minuto en que una mano helada
tacha sin vacilar la vida de los hombres.
Tiempos desesperados,
infelices, sombríos,
en que es casi un delito el contemplar las flores,
alabar los azules del mar y la armonía
del vuelo de las aves que en otoño se alejan.
Pero a pesar de tantos largos años oscuros,
tiempos también del alma que en su alto desconsuelo
espera que la luz se filtre entre la sangre
y se establezca en paz por encima de todo.
La presó
A la presó d’Ocaña, després de la guerra civil, el poeta Miguel Hernández va dirigir un taller de literatura en què va participar Miguel Núñez. En una de les classes es va compondre el poema El cura verdugo de Ocaña (Ocaña, 1941):
Muy de mañana, aún de noche,
antes de tocar diana,
como presagio funesto
cruzó el patio la sotana.
¡Mas negro, más, que la noche
menos negro que su alma,
el cura verdugo de Ocaña!
Llegó al pabellón de celdas,
allí oímos sus pisadas
y los cerrojos lanzaron
agudos gritos de alarma.
"Valor, hijos míos,
que así Dios lo manda!".
Cobarde y cínico al tiempo
tras los civiles se guarda,
¡Más negro, más, que la noche
menos negro que su alma,
el cura verdugo de Ocaña!
Los civiles temblorosos
les ataron por la espalda
para no ver aquellos ojos
que mordían, que abrasaban.
Camino de Yepes van,
gigantes de un pueblo heroico,
camino de Yepes van.
Su vida ofrendan a España,
una canción en los labios
con la que besan la patria.
El cura marcha detrás,
ensuciando la mañana.
¡Más negro, más, que la noche,
menos negro que su alma,
el cura verdugo de Ocaña!
Diecisiete disparos
taladraron la mañana
y fueron en nuestros pechos
otras tantas puñaladas.
Los pájaros lugareños,
que sus plumas alisaban,
se escondieron en los nidos
suspendiendo su alborada.
La luna lo veía y se tapaba
por no fijar su mirada
en el libro, en la cruz
y en la star ya descargada.
¡Mas negro, más, que la noche,
menos negro que su alma
el cura verdugo de Ocaña!
Dibuixos de José Robledano (1884-1974) fets a la presó de Valdenoceda l’any 1941, que es conserven a la Biblioteca Nacional, reproduïts a la revista Historia y Vida, número 131, de febrer de l’any 1979.
Marcos Ana va escriure aquest poema, titulat Romance para las doce menos cuarto, que recitaven els presos del penal de Burgos:
Camaradas, a las doce,
todos los pulsos en hora.
Que suenen como campanas
en una campana sola.
que fundan sus corazones
en un corazón y todas
las ramas del pulso sean
árbol de luz en las sombras.
Amigos, todos en pie:
sobre las montañas rojas
de nuestra sangre sin yugos
la voz erguida en la boca.
Si alguno siente que tiene
las alas del pulso rotas,
¡que las componga!, a las doce
todos los pulsos en hora
[…]
No hay tromba
de paradones ni balas,
ni relojes, no habrá sogas
capaces de hacernos bueyes:
¡nuestro cuello no se dobla!
Miradnos, aquí, miradnos,
mientras los muros sollozan,
cruzar el año cantando,
rompiendo “noche española”,
acariciando los hombros
de un crepúsculo sin costa.
Miradnos, aquí, miradnos,
mientras los muros sollozan,
siempre de pie, sin rodillas,
como encinares de gloria.
¡Camaradas, a las doce,
todos los pulsos en hora!
La tortura
Hablar de la tortura es, sin duda, hablar de la condición humana, de la negra historia de la humanidad. La dictadura (las dictaduras) temía los valores de dignidad y humanismo que representaban las mujeres y los hombres que se enfrentaban a la opresión y luchaban por los derechos y libertades personales y colectivos. Con la violencia, la tortura y el terror ejercidos contra ellos y, a veces, incluso contra sus seres más queridos, buscaban hacer del valiente, en el sentido más humano, un cobarde aterrorizado; hacer del más generoso un egoísta que solo pensase en librarse de su tragedia personal; hacer del fraternal y solidario con sus compañeros de lucha, un traidor que les denunciase, que les venciese; en suma, lograr que la persona digna y ejemplar se convirtiese en un ser indigno y humillado.
(Miguel Núñez, La revolución y el deseo)
Pepe Gálvez cita aquestes paraules de Núñez i escriu:
Con estas palabras, Miguel Núñez saca la tortura del armario metafísico de la maldad humana y la sitúa en medio del enfrentamiento social y político por una sociedad radicalmente democrática. Por ello, no solo confronta unos valores progresistas con sus antagónicos, sino que trata a los derrotados por la brutalidad como víctimas a las que hay que ayudar y recuperar. No hay traidores, no hay débides a los que marginar para fortalecer la organización, lo que hay son personas que deben recuperar un conjunto de valores que la tortura intentó destruir
(Pepe Gálvez, Miguel Núñez. Mil vidas más, Edicions de Ponent, Barcelona, 2010).
Yo tuve la suerte de pasar por la tortura cuatro veces y salir bien. Podía haber salido mal, no es un mérito. Pero salí bien y eso me dio una gran autoridad. Y cuando llego a Burgos me encuentro con que hay dentro de la cárcel más comunistas expulsados que los que quedaban en la organización […]. Un estudiante, un joven obrero, una mujer, se dan cuenta de que la dictadura es odiosa, que hay que luchar y se ponen a ello. Y luchar quiere decir jugarse el puesto de trabajo, la tortura o el riesgo familiar. Para hacer eso hace falta ser generoso, valiente, inteligente, fraternal y solidario. Entonces la dictadura quiere quitárselos de enmedio, les pretende machacar, destruir. Hay que convertir al valiente en cobarde, al generoso en egoísta, al fraternal en delator. ¿Quién es el culpable? ¿El culpable es ese ser humano que no ha podido soportar la tortura? ¿Han nacido los seres humanos para ser torturados? Mi respuesta es que no. No se puede hacer de los destrozos que ha hecho el enemigo un destrozo mayor. Hay que recomponer a la persona que ellos han destrozado.
(Miguel Núñez, entrevista com Mariano Crespo, Tribuna de la Administración Pública, Madrid, abril del 2003).
L’Antonio Creix em va fer de tot. Cops fins a estabornir-me, la banyera, que consisteix a ficar-te el cap dins de l’aigua fins que no pots respirar, i això una i una altra vegada, les manilles estretes… I em van tenir tot un dia penjat per les manilles als tubs de la calefacció del sostre, com a l’edat mitjana. Em van tenir trenta dies a Jefatura, a la seva aboluta mercè, i després vaig estar tres mesos incomunicat a les cel·les de càstig de la Model. Pero jo no els vaig dir absolutament res. No els vaig donar ni un nom ni una adreça. Ni tan sols els vaig dir d’on era una clau que era d’una bústia en què jo sabia que no hi havia res a dins.
(Declaració de Miguel Núñez al periodista Antoni Batista, recollida al llibre La Brigada Social, Empúries, Barcelona, 1995).
[Cuando eran detenidos] algunos decían directamente: "Soy fulano y a mí nadie me saca una palabra." Yo eso, para bien o para mal, no sé hacerlo. Yo llego y me dice el torturador de Creix: "Miguel, has caído, ahora tienes que hablar." Y yo le respondo: "¿Cuánto ganas?" Va y, después de una discusión de miedo y mientras me pegaba, me contesta que gana algo así como 45.000 pesetas, creo, y yo le digo: "¿Tú sabes lo que ha ganado el Banco de Bilbao este año? ¿Por ese precio haces lo que haces?
(Entrevista de Miguel Núñez amb Núria Escur, Barcelona Metrópolis Mediterránea, número 43).
La policia tenia esment del comportament heroic de Núñez, i més d’un estudiant que intentava resistir els primers mastegots intimidatoris, se sentia la frase ‘¿Qué te crees, que eres Miguel Núñez?
(Antoni Batista, La Brigada Social).
En Jefatura hay que dar la primera batalla. Hay que dejar bien sentado lo que es un hombre demócrata, con gran dignidad… A mí me identificaron como quien era y desde ese momento estaba obligado a mostrarme a la misma altura de la responsabilidad que tengo. No por mí, sino por el partido, por los obreros y los intelectuales que habían puesto en mí su confianza, por las otras organizaciones con las que me había relacionado, que esperaban de uno ese comportamiento […] Resistir la tortura no es una cuestión de resistencia física, es una actitud eminentemente moral […] La policía trata de que seas egoísta, es decir, de que busques salvarte tú, hundiendo a los otros. En la lucha eres valiente, afrontas dificultades. Cuando llegas allí, a través de la tortura intentan hacerte cobarde […] La lucha transforma la sociedad y está va transformando a cada hombre, creando un hombre nuevo, el hombre de una sociedad no egoísta, no individual […], donde el bien de cada uno se mida por el bien de los demás y la libertad de cada uno, por la libertad de todos. Pues bien, si cuando te enfrentas con la polícia, todo esto está claro para ti, no hay quien pueda contigo.
(Entrevista de Miguel Núñez con Sergio Vilar, incluida en el libro La oposición a la dictadura, Aymá, Barcelona, 1976).
La vida clandestina
Cuando luchas por la libertad formas parte de un grupo de valientes que por sus ideales pone en peligro su trabajo, su familia... Y eso para cualquier sistema dictatorial - incluidos los llamados comunistas - te convierte en un peligro con el que hay que acabar.
(Entrevista amb Francesc Valls, El País, 17 de desembre del 2002).
El respecte i la fe en el partit portava a situacions que poden semblar fins i tot incomprensibles, com ho demostra una anécdota que explica Miguel Núñez sobre un company amb el qual tenia una cita i aquesta, pel que fos, va fallar. Dos dies después van aconseguir trobar-se en una segona cita establerta prèviament, com era costum. El militant li entregà a Núñez una maleta i li va explicar que havia passat els dos dies vagant pels carrers quasi sense menjar perquè no tenia diners (a part de la incomoditat evident, s’ha de tenir en compte que per a un comunista d’aquells anys vagar pel carrer era posar-se en perill). Miguel, veient que a la maleta hi havia prop d’un milió de pessetes, li va preguntar: “Oye, ¿pero tú sabías lo que llevabas?”. El militant li va contestar que sí, però que aquells diners eren del partit i ell considerà que no els podia tocar, que la seva obligació era passar com fos fins arribar a la segona cita i els pogués entregar com se li havia encomanat.
(Carme Cebrián, Estimat PSUC, Empúries, Barcelona, 1997).
Quan Miguel va morir, el diari El Mundo (edició del 17 de novembre del 2008) va publicar un obituari signat per Antonio Gómez que reprodueix part d’una conversa del periodista amb Tomasa Cuevas:
En el verano de 1987 mantuve una larga conversación ante un magnetofón con Tomasa Cuevas (fallecida el 25 de abril de 2007), su compañera y camarada de toda la vida, madre de sus hijos, para un libro sobre veteranos militantes, acabado pero inédito. Ella me contó una historia que creo que es oportuna en este momento. En 1947 ambos estaban clandestinos en Barcelona, Miguel como uno de los responsables políticos del PSUC y Tomasa como su enlace con la guerrilla. Tras una importante caída que provocó numerosos detenciones, debieron esconderse. Contaba Tomasa:
"Yo estaba embarazada y tenía un barrigón enorme, más barrigón que tiempo de embarazo. Intentaron sacarme de España para llevarme a parir al Hospital Varsovia, que estaba en Toulouse, pero aunque llegué hasta la frontera decidí al final quedarme en España. Volví a Barcelona y me escondieron con Miguel en una casa en construcción, con un taller abajo y un piso arriba sin terminar. No había servicios, el piso tenía mosaico y el suelo era de tierra, en la que yo hacía pipí durante el día. Miguel y yo dormíamos en un sofá, él en la parte de la pared y yo en la de afuera, con la barriga encima de un cajón para no caerme.
Había una terraza a la que subíamos sin poder ponernos en pie, porque se nos podía ver desde las terrazas de enfrente, y allí hacíamos nuestras necesidades en papeles, que envolvíamos y tirábamos a la calle por la noche. En algunas ocasiones por la mañana oíamos decir a las mujeres que pasaban al mercado: no sé qué pasa en esta calle, que hace una temporadita que no hay más que papeles con mierda por los suelos.
Estuvimos así dos meses. Cuando los detenidos [Pedro Valverde i altres dirigents del PSUC] pasaron de jefatura a la cárcel dijeron que a Miguel no le diera ni el aire, porque le buscaban, y también que yo podía parir en casa de Lis, que para mí sigue siendo como una madre, que era la estafeta particular de Pedro Valverde y no había aparecido para nada en los interrogatorios. Por lo que sabían era una casa segura. Allí parí, ayudada por un ginecólogo, que había pasado de la CNT al partido y también estaba clandestino. Clandestino él y clandestinos Miguel y yo. Así tuve a nuestra hija. En la calle Urgell 72 nació Estrella”
L’octubre de 1950 vaig haver d’ingressar en un hospital, amb nom fals, és clar, perquè m’havia reintegrat a les tasques de la clandestinitat. Vaig estar dos anys a l’hospital, per refer-me de les tortures. Després vaig continuar treballant a la clandestinitat, amb noms diversos: Luisa, Antonia, Eugenia, Amalia, Emilia… La meva filla, quan era petita, em preguntava: ‘Mama, ara com et dius?'
(Declaració de Tomasa Cuevas, companya de Miguel Núñez, al periodista Antoni Batista, recollida al llibre La Brigada Social).
- En 1947 pasó lo de Pedro Valverde [es refereix a la detenció del dirigent del PSUC] y a mí no me cogieron por casualidad. Pedro vino a casa, cogió una nota mía, se fue y, a trescientos metros, en la gasolinera de Muntaner, lo detienen, lo torturan, le dan de palos y lo dejan ciego. Iba a ser el padrino de mi hija, Estrella.
[Estrella, que también tiene una historia hermosa. Estrella, que cuando tenía nueve años fue a ver a su padre Miguel a la prisión. Allí había otro niño, Bernard, de once años. Se conocen y, a su ingenuo modo, se hacen novios. Después se pierden, crecen sin saber nada el uno del otro. Estrella se casa y se separa dos veces, Bernard se casa y se separa dos veces. Y ahora, después de cincuenta años, aquellos dos niños que se encontraron en el penal mientras visitaban a sus padres se han vuelto a unir. Son pareja y parece que feliz].
-Pedro nunca me delató, nunca dijo dónde estaba yo. Nació mi hija, y antes de que lo fusilaran, tuvimos tiempo de entrar a enseñársela. A veces pienso que la guerra trajo cantidad de errores, pero al mismo tiempo pruebas de cualidades humanas eternas.-¿Cómo se aguantan tantos años sin ver a una hija?
-Tomasa estuvo en Checoslovaquia y la niña con mis padres, desde los tres meses. Yo no la volví a ver hasta que tuvo diez años (y luego cuando cumplió los diecisiete y vino a la cárcel, donde yo volvía a estar, a pedirme permiso para casarse). Sus compañeros de escuela, algo crueles, le decían: "Tú no tienes padre", y ella, la pobre, sacaba mi foto: "Claro que sí, es este." La organización preparó un viaje desde España para que pudiéramos vernos. Y yo fingí que venía de París. Pero a los dos minutos, me dijo: "Venga, déjalo". Yo sé que la niña ha sufrido, la criatura, es un disloque... Se sintió abandonada. Una vez tuve una conversación muy hermosa con Estrella. Me dijo: "Ya es tarde para que seas mi padre, pero podemos ser amigos." Y lo hemos sido, es difícil que el padre de una chica sepa todos sus asuntos, sus novios, sus confidencias... Esa es una compensación que la vida trae.
(Entrevista de Miguel Núñez amb Núria Escur, Barcelona Metrópolis Mediterránea, número 45).
La paraula
La palabra de Miguel era una palabra generosa y a la vez concisa, firme y seductora en la convicción y en el deseo de convencer, preñada del dolor de la injusticia, ardiente en la fe de la ilusión y en la voluntad de construcción de un futuro. Palabra enraizada en su tiempo, en su gente, formada en el leer y sobre todo en el saber escuchar.
(Pepe Gálvez, Miguel Nuñez. Mil vidas más).
A muchos les enseñé [al front, durant la guerra civil] a escribir la primera carta de su vida. No se imagina lo que es eso. La emoción. Adinaba su ideología porque uno decía ‘Voy a escribir a mi novia y a la Pasionaria’ y el otro le contestaba ‘Pues yo voy a escribir a mi mujer y a Federica Montseny'.
(Entrevista amb Núria Escur, Barcelona Metrópolis Mediterránea, núm. 45).
[En la cárcel] los bestias del franquismo sólo me dejaron leer dos cosas. Una, el Quijote, y otra Las moradas, de Santa Teresa. No se daban cuenta de que el Quijote es un libro revolucionario y que Las moradas también lo es. Porque Santa Teresa, mujer y religiosa, hizo y dijo tantas cosas revolucionarias en su época que merece la pena leerla. Era una mujer tremendamente rebelde
(Miguel Núñez, entrevista amb Mariano Crespo, Tribuna de la Administración Pública, Madrid, abril del 2003).
El sentit de la política
Quiero una humanidad en la que la felicidad de cada uno sólo sea posible con la felicidad de todos y no sea contraria al interés de ningún ser humano.
(Miguel Núñez, entrevista amb Mariano Crespo, Tribuna de la Administración Pública, Madrid, abril del 2003)
Yo, en política, he hecho igual que en la vida. Creo que las personas no deben mantenerse demasiados años en los puestos de dirección […] Hay un ilustre madrileño que me descubrió una virtud que yo no conocía de mí mismo. Sabía que tenía otras virtudes, que me gustan las mujeres, por ejemplo, pero esa no. "A ti, Miguel - me dijo- se te escucha y, además, como no le haces sombra a nadie..."
(Entrevista de Miguel Núñez amb Núria Escur, Barcelona Metrópolis Mediterránea, número 45).
El periodista Antoni Batista cita aquest fragment de la darrera conversa que va mantenir amb Miguel Núñez l’1 de novembre del 2008 (La Carta. Historia de un comisario franquista. Barcelona, Debate, 2010):
- Me dijiste que si te encontrabas con Creix hace veinte años, le pegabas cuatro tiros, ¿recuerdas?
- Por supuesto, perfectamente.
- Bien, pues tengo otra pregunta. ¿Y si te encontraras a Creix ahora?
Tras un breve silencio, responde:
- Ahora, no.
En un dels consells de guerra a què va ser sotmès, el dels últims dies de desembre de 1958, Miguel Núñez va respondre així a una de les preguntes del seu advocat, Josep Solé Barberà:
La política de reconciliación nacional que defienden el PSUC y el PCE se inspira en el deseo de contribuir a liquidar el espíritu de guerra civil existente en España desde 1936. Poner fin a los odios engendrados por la contienda y la represión de la posguerra, terminando con la división de los españoles en dos bandos irreconciliables, crear las condiciones de mutua comprensión, tolerancia y mutuo respeto para todas las ideologías, facilitando así la convivencia familiar y con ella la solución pacífica e incruenta de los graves problemas político-económicos planteados.
(Miguel Núñez, La revolución y el deseo).
Todos los regímenes dictatoriales de cualquier signo, ya sean comunistas, fascistas e incluso pseudodemocráticos, tienen enfrente lo que se podría considerar un enemigo principal. Y ese instrumento poderoso y al que temen tanto no es otro que el ser humano.
(Miguel Núñez, La revolución y el deseo).
La capacitat crítica
Era una persona con vocación de hombre corriente que asumió ser un héroe. Y como tal, como personaje, era él y muchos. En la cárcel el militante político solo se vive, intensamente, con las razones y las esperanzas que dan sentido a tu vida prisionera, si estás con los otros. Y en la clandestinidad lo mismo, tu trabajo, tu vida cotidiana, tu seguridad, dependen de muchos otros que, más anónimamente que el “clandestino”, se juegan también la vida y la libertad con él. Los líderes como Miguel, y los anónimos como tantos otros, ahora nos parecen supervivientes de un tiempo pasado. Hoy se desconocen o se olvidan, pero sin ellos no seríamos lo que somos, no viviríamos como vivimos […]. Miguel no quería ser mito ni héroe. No estoy seguro de que fuera solo modestia. Veía el peligro que conllevaba esta mitificación. En más de una ocasión en nuestras últimas conversaciones me comentaba con indignación la frase que en otros tiempos se aplicaba a los que discutían alguna consigna de la dirección: mejor equivocarse con el partido que acertar en su contra. Su posición crítica iba mucho más allá de la denuncia del estalinismo, aunque fue uno de los primeros dirigentes comunistas españoles en criticar no los excesos solamente, sino la misma naturaleza del llamado “socialismo real” y lamentaba el prolongado silencio de los comunistas democráticos sobre ello. Su crítica se extendía a la concepción de los partidos como depositarios únicos del poder, como portadores de la verdad y como moduladores de la sociedad. Algo que nos parece demasiado actual.
(Jordi Borja, El País, noviembre del 2008).
[El 1966], Pere Ardiaca, Miguel Núñez i el basc Ramón Ormazábal envien una carta des de la presó de Burgos a la direcció del PCE en què demanaven “la apertura hacia nuevas gentes, nosotros decíamos que había demasiada gente del pasado en la dirección. Queríamos una democratización, que se tuvieran más en cuenta las cosas de dentro del país” […]. Els presos de Burgos, que varen arribar a tenir una organització interna formidable, presumien moltes vegades d’estar millor informats ells des del penal que la direcció mateixa de París. El contingut de la carta va ser considerat massa avantguardista i, en paraules de Miguel Núñez, “fuimos suspendidos de empleo y sueldo, sí, no nos reeligieron. No nos condenaron públicamente. Se hicieron las cosas en secreto”. Certament, no varen ser reescollits com a membres del Comitè Central en el Congrés del 1965, encara que aviat serien rehabilitats i en sortir de la presó continuarien assumint tasques importants dins de la direcció.
(Carme Cebrián, Estimat PSUC, Empuréis, Barcelona, 1997).
Nunca fue todo blanco o negro; siempre hubo matices; ni todos los camaradas eran buenísimos ni todos los franquistas malísimos.
(Entrevista amb Francesc Valls, El País, 17 de desembre del 2002).
En este periodo [1954] aparece un grupo de jóvenes antifranquistas en la universidad. Se trataba de un conjunto de individualidades que me causaron una profunda impresión y que me animaron mucho, como escribí en un informe a la dirección hablando de ellos, en el que decía que eran la "garantía de que nuestras ideas permanecieran, se enriquecieran y triunfaran’'. Tenían una gran preocupación por conocer, por estudiar, por salir de la atonía franquista. Se interrogaban ante todo y me ayudaron mucho a combatir el sectarismo y a sentir siempre ese gran valor de la inteligencia: la duda.
(Miguel Núñez, La revolución y el deseo).
El 1968, el Comitè de Barcelona, dirigit per Miguel Núñez, és el primer organisme del PSUC que es pronuncia públicament contra la invasió soviètica de Txecoslovàquia.
En el PSUC convivíamos [1977] hombres y mujeres de diferentes concepciones y creencias. Podría decirse que en el partido se habían integrado varios partidos diferentes. Desde quienes se orientaban por un leninismo más o menos radical a los eurocomunistas, sectores de tendencia socialdemócrata y nacionalistas.
(Miguel Núñez, La revolución y el deseo).
Si queremos contribuir a transformar el mundo, a hacerlo más igualitario, más humano, más libre, más verdaderamente democrático, tenemos que prevenirnos de las estructuras partidistas, de los métodos autoritarios, de los sectarismos, de quienes en nombre del partido, de la organización o creeencia que sea, erigen su criterio personal, su opinión, sus intereses, en razón suprema y única con la que juzgan a los demás, a la vez que se niegan a ser juzgados. Dicho de otra forma, hoy, para seguir defendiendo nuestra utopía, tenemos que cambiar para no ser marginados primero y desaparecer después. El pasado nunca es un refugio confortable al cual sea posible regresar. Pero también es cierto que nadie se adentra en el futuro olvidándose de dónde viene.
(Intervenció de Miguel Núñez en la presentació del llibre d’Irene Falcón Asalto a los cielos, Barcelona, juliol del 1997).
Durante mucho tiempo hemos tenido ideas políticas, sociales, incluso creencias, arraigadas, que han permitido luchas tenaces y sacrificios inmensos de mucha gente, pero que se combinaban con ideologías, con orientaciones políticas que no solo eran falsas, sino que se oponían en algunos casos a los mismos valores más positivos de esa lucha. Queríamos una nueva humanidad en la que cada uno diera según sus capacidades y recibiera de acuerdo con sus necesidades. Pero eso fue vulnerado en muchos casos por el estalinismo, por la persecución de las disidencias, que en la mayoría de los casos eran un esfuerzo crítico creador a favor de los procesos revolucionarios.
(Miguel Núñez, entrevista con G.Buster, web de Tortuga, Elx, desembre del 2005).
La duda es el elemento más interesante de la vida. Cuando veas a alguien que está muy seguro de sí mismo, que lo sabe todo, o eso parece... huye de él.
(Entrevista de Miguel Núñez amb Núria Escur, Barcelona Metrópolis Mediterránea, número 45).
La lluita parlamentària
[En mi primer día en el Parlamento] me encuentro con Sánchez Terán donde Tejero hizo sus demostraciones. Me mira y me dice: "¡Hombre, Núñez! ¡Cuántas veces he tenido yo tu expediente sobre la mesa mientras fui gobernador civil de Barcelona!". Me cogió un cabreo tremendo... Me voy para el escaño, me siento y Santiago Carrillo me dice: "Ya te veo, ¿qué te ha pasado?" Le digo que el tipo me había puesto de mala leche. Y él, muy baqueteado, me contesta: "Pues no veas la leche que se le habrá puesto a él de verte a ti." Pensé que tenía razón, a mí no se me había ocurrido”.
(Miguel Núñez, entrevista amb Núria Escur, Barcelona Metrópolis Mediterránea, número 45)
La periodista Joaquina Prades escriu a El País el 23 d’abril de 1982:
Todos los grupos parlamentarios del Congreso, a excepción de UCD y de la minoría vasca, se adhirieron ayer a una propuesta del Grupo Comunista para celebrar "de manera absolutamente necesaria y con carácter urgente", en palabras del diputado comunista Miguel Núñez, un nuevo debate parlamentario sobre los problemas planteados por el síndrome tóxico, abierto a todo el país a través de la televisión y de los restantes medios. [Los grupos] se mostraron de acuerdo en que la opinión pública debe conocer cuanto antes los resultados de las comisiones que investigan el origen y el desarrollo de la enfermedad por el síndrome del aceite de colza envenenado. […] Núñez manifestó, durante su intervención, que los comunicados emitidos por la Comisión Clínica y por los miembros del Plan Nacional de Seguimiento han puesto de relieve problemas de extraordinaria gravedad que exigen soluciones inmediatas. "Las asociaciones de los afectados insisten en demandas justas que no son atendidas, y ya son más de 18.000 los afectados por el síndrome tóxico comprobados, mientras que la cifra oficial de 267 muertos por la criminal intoxicación, no es correcta, sino que son bastantes más", añadió Núñez. En palabras textuales de Núñez, "el Gobierno pretende descargar en la comisión mixta Congreso-Senado para la investigación sobre los hechos producidos por la intoxicación lo que son sus propias responsabilidades". En síntesis, el interpelante comunista dijo que los problemas se reducían a los siguientes: nadie quiere asumir la responsabilidad de lo ocurrido; la comisión científica se reduce a una sola persona, el doctor Serrano; los protocolos de investigación están paralizados por falta de medios económicos; la comisión clínica ha dimitido; se impide abortar a las mujeres afectadas por el síndrome tóxico a pesar de que es imposible garantizar que los niños que vayan a nacer lo hagan en condiciones de normalidad; el director del plan de seguimiento, doctor Evangelista, ha sido nombrado subdirector general de inspección de servicios sanitarios, sin que se le haya relevado de las responsabilidades del plan, y, finalmente, los trabajos de la comisión mixta Congreso- Senado, al no contar, a juicio de Núñez, con la colaboración adecuada de los ministerios ni con medios propios suficientes, no puede llevar a término las responsabilidades que corresponden y su continuidad cada día tiene menos justificación.
Vídeo de l’homenatge del Congrés dels Diputats a Miguel Núñez, l’11 de febrer del 2009:
http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/GenericPopUp?_piref73...
La solidaritat
En los últimos años de su vida, Miguel Núñez ha evitado un destino de burócrata o héroe embalsamado y se ha dedicado a promover un asociacionismo crítico de la globalización a través de Las Segovias […]. La misma lucidez e ironía con la que fue comunista en tiempos tan difíciles para serlo, la ha aplicado a sus ochenta años a entender la nueva dialéctica de fondo que inaugura el siglo XXI. La que enfrenta a los globalizados contra los globalizadores.
(Manuel Vázquez Montalbán, al pròleg de La revolución y el deseo).
He visto morir a un padre de familia, en una comunidad indígena de Guatemala, y que al día siguiente el resto de vecinos estuviera cultivando las tierras de esa persona para que la viuda pudiera mantener a sus hijos. […] Las Segovias quiso ser diferente, aprender de esos ejemplos.
(Miguel Núñez, entrevista amb Núria Escur, Barcelona Metrópolis Mediterránea, número 45).
Nos enfrentamos a una crisis de la izquierda sin precedentes. La lenta acumulación de fuerzas de partidos, sindicatos y movimientos sociales que se inició a mediados del siglo XIX en Europa alrededor del movimiento obrero y los ideales de humanismo e ilustración radical de la izquierda, está bloqueada y por todas partes surgen signos evidentes de desintegración […]. Hoy, dada la globalización de las relaciones económicas a través del mercado, tras la bancarrota del ‘socialismo realmente existente’ y el carácter universal de la ofensiva neoliberal, es impensable un proyecto de izquierdas creíble que no dé respuesta y busque transformar las relaciones Norte-Sur […]. Es en la solidaridad donde se asienta la lucha por la conquista del derecho de los pueblos a disponer de su destino; en la solidaridad se afirman los derechos sociales y el desarrollo que permita al ser humano alcanzar la plenitud de sus potencialidades y una vida colectiva armoniosa que garantice su cultura y el vivir en un medio ambiente no degradado.
(Miguel Núñez, La izquierda y las ONGD europeas ante el tercer mundo, diciembre de 1993).
http://www.amesde.es/index.php/home/noticias/61-entrevista-a-miguel-nune...
- Yo considero que los partidos políticos de ahora son pura reminiscencia del pasado. Ni siquiera los de izquierda son partidos auténticamente democráticos, no funcionan como tales. Y la sociedad, en su inmensa complejidad actual, no los asume bien. El capital financiero mueve en el mundo, diariamente, un trillón de dólares ¡sin producir nada, ni una zapatilla! Sólo especulando. Y cuando aquí leemos que un perro ha matado a una niña, allí se han muerto dos millones de niños de hambre. Frente a ese sistema, estos elementos de partido que tenemos no son válidos, pero...
- Es lo único que hay, ¿no?
- Claro, eso es. No podemos tirar por la ventana lo que tenemos. Pero necesitamos otra forma de participación ya. Por suerte, entre los más jóvenes está empezando a resurgir una cosa muy bonita en ese sentido.
- Si los partidos políticos actuales le parecen de juguete, ¿a qué se agarra para seguir?
- En un programa de radio, una entrevistadora me preguntó: "¿Y después de tantas cosas qué consigna le queda?". "Mira, no me queda ninguna - le dije - y no sabes lo contento que estoy."
(Miguel Núñez, entrevistat per Núria Escur, Barcelona Metrópolis Mediterránea, número 43).
La mort
Honestament, el dia que Miguel Núñez va morir, envoltat d'amics i familiars, no vaig participar del dolor dels qui eren a aquella planta de la residència d'avis d'Horta. En el fons vaig sentir una sensació d'alleugement i un sentiment profund d'admiració per la manera amb què havia encarat el final de la seva vida: sempre coherent amb les seves creences atees i profundament humanistes. Chapeau, Miguel, vaig pensar, el final ha estat tal com tu el vas voler. Miguel no creia en el més enllà i va planificar el seu final com un exercici de lucidesa. Va buscar l'eutanàsia i va donar el seu cos a la ciència. Vaig repassar les llargues hores d'entrevistes que li havia fet en els últims mesos. Vaig recordar moltes de les frases amb les quals puntejava les seves anècdotes infinites amb molts dels grans personatges del segle passat: Miguel Hernández, Picasso, Rafael Alberti. L'home que "havia nascut per lligar però que va haver de lluitar" segons el va definir Manuel Vázquez Montalbán es va mantenir intel·ligent, presumit i irònic fins a l'últim sospir, planificant a consciència cada pas que donava a la recerca d'una mort digna. Amb Al Final de l'escapada, a més de realitzar una crònica dels últims mesos d'un home que va estar diverses vegades condemnat a pena de mort i que finalment va morir com ell ho va voler, pretenc també retre un homenatge a aquesta generació d'idealistes a la qual va pertànyer. Vull també seguir explorant la difícil convivència entre la militància política, el compromís familiar i les conviccions personals, un camí que ja vaig iniciar amb Bucarest, la memòria perduda.
(Albert Solé, director de la pel·lícula Al final de l’escapada. Web de Minimal Films).
Vídeo de la pel·lícula Al final de la escapada: http://www.youtube.com/watch?v=jnMdgXfVJ2A
La memòria col·lectiva
Es necesario rescatar la memoria històrica de las múltiples mentiras con que han querido enterrarla.
(Miguel Núñez, La revolución y el deseo).
Para hacer un verdadero retrato de lo que ha sido la represión y los años de dictadura franquista haría falta que pudieran tomar la palabra todos los que la sufrieron de un modo o de otro: los que murieron, los que estuvimos encarcelados, los que estuvimos en la clandestinidad, los que estuvimos en la guerrilla, todos. Solo así, y esto es imposible, se podría restituir plenamente la verdad histórica. Sin embargo, una aproximación a la verdad sí que se puede conseguir y, sobre todo, conseguir que no se falsee la realidad histórica, que es lo que importa, que no se pueda falsear la realidad histórica, y que esta se vaya restableciendo en la medida de lo posible.
(Miguel Núñez. Intervenció en unes jornades sobre el maquis a Santa Cruz de Moya, setembre del 2002).
Per a Miguel Núñez, el record és una exigència de clarificació. En la reivindicació de la memòria democràtica s’obliga a reconèixer els errors, els excessos i les atrocitats comesos en nom del comunisme, especialment en l’etapa estalinista:
No me extrañaría que algunos puedan contar de mí acciones poco edificantes de esa época. Desearía que lo hicieran, pues todos, todos, necesitamos esa catarsis.
(Miguel Núñez, La Revolución y el deseo).
Creo que si no hubiera hecho mi reflexión personal autocrítica sobre la lucha contra el franquismo no hubiera sido capaz de implicarme ahora con una cierta autoridad moral en la lucha por la recuperación de la memoria social y democrática colectiva.
(Miguel Núñez, entrevista con G.Buster, web del col·lectiu Tortuga, Elx, desembre del 2005).



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